CódiceInstituto Nacional de Antropología e Historia
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Códice de Huamantla

Se desconoce el contexto específico en el que fue realizada esta pintura, pero es claro que su objetivo es enaltecer la historia legendaria de los otomíes de Huamantla (hoy en el estado de Tlaxcala) en el contexto de la nueva dominación española. Por ello, sus dos grandes temas son su origen y sus méritos.  El que ocupa el mayor espacio, al centro, lo que denota que era el tema planeado inicialmente, es el de  la peregrinación que condujo al asentamiento de ese grupo otomí en Huamantla. El segundo grupo pictórico, añadido arriba por otro artista, en espacio y escala más reducidos, se ocupa de la participación otomí en la conquista de México y de su vida bajo el dominio español.

La cultura otomí aparece para entonces, siglo XVI, permeada por la nahua en su cultura material, su lengua y su mitología.  El códice describe la peregrinación efectuada por un grupo otomí, desde Chiapan, en el actual estado de México, hasta la provincia de Tlaxcala y en particular la zona de Huamantla, al este de esa provincia, en el periodo Posclásico. La peregrinación fue emprendida con la protección de la diosa Xochiquétzal y de Otontecuhtli,  señor de los otomíes y del fuego.

Las glosas contienen los nombres de los principales que guiaron la peregrinación.  Esos y otros personajes en el códice aparecen con su glifo onomástico. La trayectoria de los peregrinos es marcada, según la clásica representación mesoamericana, con huellas de pies. Los lugares visitados son referidos por sus glifos toponímicos y en algunos casos por sus mitos fundadores. Es el caso de Teotihuacan, lugares de las grandes pirámides del periodo clásico, que aquí aparecen cubiertas de vegetación, es decir, abandonadas: junto a ellas es representado  el mito nahua del nacimiento del sol.  EL centro político del imperio azteca, la ciudad de Tenochtitlan, evitada por los peregrinos, es representada con  su glifo y un dios tutelar, posiblemente Huitzilopochtli. Una batalla, la de Atlancatepec que opuso a los migrantes con otros otomíes defensores de la frontera tlaxcalteca, es representada en torno a la representación simbólica de la guerra: la trenza de agua y fuego, atl- tlachinolli.

Huamantla se encuentra al pie de la montaña llamada La Malinche. Su nombre original era  Cuauhmantla, “donde se extiende el bosque”, y su representación aquí es una montaña con un venado, una serpiente y diversa flora. El asentamiento de los otomíes es igualmente representado: sus siembras, y cuatro casas, que representan los barrios en que se subdividian, con los jefes de éstos y la flor emblemática de cada uno. Dos de esos jefes eran Señor Buitre Real, Cozcacuauhtli, y Señor Pavo, Huexolotzin.

En la parte superior de la pintura, un artista diferente registró algunas escenas posteriores a la llegada de los españoles, en 1519. La principal  es la participación de los otomíes de Huamantla en la conquista de México: en primer lugar, la batalla de Tecóac, paso por donde entraron las fuerzas de Hernán Cortés, provenientes de la costa del Golfo de México, en territorio tlaxcalteca. Los otomíes en el Posclásico eran guerreros que solían dedicarse a resguardar las fronteras de diversos señoríos. Los de Huamantla cuidaban el perímetro norte de la provincia tlaxcalteca, y así se encontraron al frente del esfuerzo bélico de ese pueblo contra los invasores españoles. La escena muestra varios guerreros otomíes sangrando o desmembrados, y a dos españoles. El de barba y pelo rojizo es el conquistador Pedro de Alvarado. Los españoles vencedores entraron en Tlaxcala. Los otomíes son representados dando mantenimientos a los españoles y cuidando sus caballos.

En la orilla superior de la pintura figuran los tributos pagados por los otomíes de Huamantla a la Corona española: huevos, pavos, pienso para caballos, collares de turquesa. Unas líneas escritas en náhuatl anotan: “Aquí llegó el capitán [Hernán Cortés] hace setenta y tres años”. Lo que nos da la fecha de elaboración de esta parte de la pintura: 1592. Como estas escenas al borde la pintura son verosimilmente posteriores a la representación en la parte central, podemos considerar que esa es la fecha de terminación de la obra como tal.

Finalmente, los fragmentos mexicanos del Códice de Huamantla incluyen también la representación del monasterio franciscano, la iglesia y un fraile franciscano. Este debe ser el guardián fray Pedro Meléndez, quien inició esas construcciones en el año de 1570.