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Los vencidos del 5 de mayo (Les vaincus du cinq mai)

Encuadernado en piel roja con adornos en plata y piedras semipreciosas. Gran formato, casi 70 cm de largo por casi 50 de ancho. Las hojas tienen decoraciones de flores, pájaros, mariposas y otros insectos, los recuadros representan hojas.

El autor es el abate Jean Efrem de Lanusse (1818-1905), capellán del ejército francés en la invasión a México y miembro de la comisión científica de México. Fue pues testigo de los hechos que narra.

Escribe Teresa Matabuena, directora de la Biblioteca Francisco Xavier Clavijero de la UIA: “El texto hace un elogio a las tropas francesas. Son soldados entrenados, disciplinados, bien equipados y comidos, los cuales debían desempeñarse y actuar mejor que tropas improvisadas, indisciplinadas y con jefes corruptos como consideraban a los mexicanos, además de malos tiradores y no muy valientes.

La narración empieza con el embarque de las tropas y la arenga que se hizo a los soldados franceses:

  Marinos y Soldados:

Vamos a México sobre todo a reclamar el respeto a nuestra bandera, la seguridad de nuestro comercio y la vida de nuestros compatriotas.

No atenidos a ningún sentimiento de animosidad contra el pueblo Mexicano; sabemos bien lo que se pudiera esperar de esta raza noble y generosa si pudieran poner fin a sus querellas interminables. Nuestro verdadero enemigo en México es la anarquía.


La narración continúa con el desembarco en Veracruz, los meses de pláticas entre las tropas invasoras y el gobierno mexicano, así como la declaración de guerra y el avance de las tropas desde Veracruz, hasta llegar a Puebla y ser derrotados. Los acontecimientos de Puebla son narrados hora por hora. Se mencionan las inclemencias del tiempo, lo difícil de los caminos, se hace resaltar el valor de los franceses contra el ejército mexicano, así como diferentes hazañas de heroísmo de algunos de los franceses. También incluye algunas de las leyes y decretos de Juárez y sus hombres. Describe en ocasiones la belleza del paisaje y nos hace sentir la desolación de la guerra y la derrota. De cierta forma menosprecia el valor del ejército enemigo, achacando la victoria al tiempo, el terreno y la falta de refuerzos.”

Leemos por ejemplo en la p. 58, hablándole a las fuerzas francesas:

  Serán ustedes tres mil, cuatro mil combatientes? Pongamos entonces que la valentía de ustedes y su indudable valor compensarán este número que parece tan restringido, en presencia de estas baterías, estos fuertes, estas largas y altas murallas, todas estas iglesias y conventos, de las cuales hicieron otras tantas fortalezas. Después de todo, no son ustedes los soldados de Francia? 


Esta obra ha sido traducida al español: Jean Efrem de Lanusse, Los vencidos del 5 de mayo. Traducción, prólogo y notas de Marte R. Gómez. México, Fondo de Cultura Económica, 1973, 2 vols.