Megalópolis CDMX. Culturas ancestrales

El corazón del Imperio Azteca

En menos de un siglo, los aztecas pasaron de ser una pequeña tribu sometida a otros pueblos a convertirse en la cabeza de un vasto imperio que recibía tributos desde la costa de Guatemala hasta las semiáridas planicies de Hidalgo. Esta súbita transformación fue aún mas evidente en la ciudad de Tenochtitlan, que a partir de un pequeño islote creció hasta convertirse en una increíble ciudad surcada por canales en la que vivían cerca de 100 000 habitantes. Pero su actividad se concentraba alrededor de dos núcleos ceremoniales: El recinto de México-Tenochtitlan y su gran pirámide; y el recinto de Tlatelolco, al lado del gran mercado. Desde ambos centros se tomaban las decisiones que afectaban al resto de Mesoamérica, y en ellos se recreaba ritualmente la lucha y el sacrificio del sol contra las fuerzas de la noche.

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Almena de barro

Lugar: Debajo del Centro Cultural de España, Centro Histórico, Ciudad de México

Los aztecas tambíen eran hábiles erigiendo grandes esculturas de barro cocido y pintado, a las que adoraban como dioses y les hacían ofrendas de sangre. Otro tipo de escultura eran las almenas que se colocaban en lo alto de templos y palacios. Como su función era mas decorativa que defensiva, no era tan importante su dureza. Este ejemplo representa un caracol recortado, que era una de las insignias de Quetzalcóatl y seguramente adornaba el techo del Calmécac.