Plano o mapaBenson Latin American Collection
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Tres mapas de las Relaciones geográficas del actual estado de Morelos

Colección Latinoamericana Nettie Lee Benson, Austin, Texas

Guaxtepec, Huaxtepec (Oaxtepec),
Marquesado del valle. Septiembre 24, 1580.

Fechada en septiembre 24, 1580, esta es otra pintura que combina elementos estilísticos mesoamericanos y europeos. Entre los primeros: un paisaje sin perspectiva; una desproporción en el tamaño de los objetos para subrayar la jerarquía política, de modo que todo lo concerniente a la villa de Guaxtepec aparece más grande; algunos glifos (altépetl de Guaxtepec, cursos de agua, serpiente). Entre los segundos: color matizado con graduaciones; monasterios y otras construcciones y objetos,  mostrados en perspectiva y con detalles específicos. La definición mesoamericana de la pintura aparece también en lo que comprende y lo que quiere representar: el altépetl de Guaxtepec, situado al centro, al margen de consideraciones geográficas, con sus dependencias territoriales -estancias o sujetos- a su derredor.

En un fondo acuareleado en azules y tierras, con cerros en la periferia, aparecen interconectados por caminos o por cursos de agua –representados al modo prehispánico – la villa de Guaxtepec, varias estancias (representadas como capillas), construcciones civiles, un pozo y dos huertas. Dentro de éstas, así como en la ribera de los cursos de agua, distintos árboles frutales.

Dominan  en el centro de la pintura los elementos constitutivos de la villa de Guaxtepec: la iglesia principal, de escala mucho mayor a las capillas de los alrededores. Bajo ella, o frente a ella, representado como un atrio cerrado y con almenas, un florido glifo combina un altépetl (un cerro con agua en su base, glifo de la ciudad-estado nahua), y en su cima un árbol cargado de frutos y vainas rojas: el huaxin o guaje, componiendo así el topónimo Guaxtepec. Una leyenda escribe: “La villa de Guaxtepec”. Un poco más abajo, una construcción sin campanario representa “la casa de la justicia”. Otro edificio representa el “ospital de españoles”.

Varios ojos y fuentes de agua con su glifo confirman la abundancia de agua y la frondosidad que aun caracterizan esa localidad. Uno está en Guaxtepec mismo y su glosa dice: “fuente de agua que sale junto a la iglesia”. Otro se llama Tecoaque y es representado por una serpiente gris (te-coatl podría ser serpiente de piedra). Otro “sale de un bosque llamado Atliquipac”. Como leyenda bajo el pozo abajo a la izquierda se lee: “tianguez de la Villa Nueva”, y poco más arriba, un ojo de agua dentro de un espacio cerrado y almenado es descrito como “ojo de agua del tianguez grande”.

Las estancias, que recorren un medio arco arriba de Guaxtepec, son Teteltzingo, Tetzuac, Tzacapalco, Izcatepec, Chinameca -donde mucho tiempo después muriera Emiliano Zapata-, Cocoyoc y Ayaqualco. Una de las glosas en los caminos aclara que las estancias están sujetas a la villa de Guaxtepec.

Los caminos llevan a  la villa de Yauhtepec, a las Amilpas y a la villa de “Acapiztla del marquesado”. Los árboles de la huerta abajo a la derecha tienen por nombre suchinacaxtles, lo que se podría traducir como “orejas floreadas”, (xochinacaztli), una flor olorosa muy apreciada en el México prehispánico, llamada por los españoles orejuela.

Guaxtepec era un altépetl de importancia en el momento de la conquista, uno de los cinco -junto con Cuauhnáhuac (Cuernavaca), Tepoztlan, Yauhtepec y Yecapixtla- que dominaban un área importante del actual estado de Morelos, y que pertenecieron, aunque con muchos cambios, al marquesado del valle.

Escribe el cronista de la orden dominica, Agustín Dávila Padilla en su Historia de la provincia de Santiago de México por la Orden de Predicadores y la vida de sus varones insignes y cosas notables de Nueva España (1648) que la de Oaxtepec “fue  la primera casa que la provincia tuvo en pueblos de indios”. El monasterio tiene la advocación de Santo Domingo de Guzmán.

Acapistla (Yecapixtla). Octubre 10, 1580.
62 X 85 cm.

Aunque de factura mucho más sencilla, este mapa se asemeja al de Guaxtepec: la gran iglesia al centro, con su atrio y ojo de agua; numerosas estancias a su derredor, cursos de agua, “una quebrada sin agua”, “quebrada con agua y súmese aquí y va a salir el agua abajo donde está señalada”, fuentes y ojos de agua representados al modo mesoamericano, y caminos. Las quebradas sin agua o sumidas están pintadas en gris, el agua corriente, en azul. La orilla izquierda representa una cadena montañosa acuareleada con graduaciones de color; fuera de ese elemento, el resto de la pintura presenta colores firmes, ocre, azul o verde, y el rosado para representar las estancias.  Dos topónimos aparecen entre las montañas, dos más en otros lados.

Cada estancia tiene su nombre en cartelas blancas predispuestas para ese fin. Las estancias son Texcala, Atlitiqui, Suchitlan, Zuquiapa, Ayapanco, Itlacan, Tecaxiqui, Tecocuzpa, Zahuatlan, Tetliculuca, Calalpa, Ecatepeque, Zacatepeque, Atlahu…mulco, Pazulco. Peter Gerhard, autor de una enciclopedia geográfica de la Nueva España en el siglo XVI, escribió sobre este importante altépetl: “Yecapixtla (Acapistla) tenía en 1570-1580 diecisiete estancias, todas a menos de tres leguas de la cabecera, la mayoría de las cuales desapareció en una congregación de 1603-1604” (p. 99).

Atlatlauca. Septiembre 17, 1580.

Esta pintura tiene otra combinación de estilos: son de estilo mesoamericano los caminos con huellas de pie, la perspectiva que podríamos llamar interior (que hace que uno deba inclinar la cabeza o voltear la imagen para poder leer algunas inscripciones), las corrientes y nacimientos de agua con su glifo, las cuatro casitas iguales y simétricas que rodean varios asentamientos. La influencia europea comienza con la aplicación del color, en acuarelas con un predominio del verde, pero matizado con símbolos de vegetación, montes y arboledas. Pero sobre todo, el tema de la pintura no parece ser Atlatlauca sino su contexto geográfico, lo que la aleja del altépetl-centrismo habitual: esta pintura se estructura alrededor de un camino vertical que parte de Tenancingo arriba, pasa por sujetos de Tacuba, llega a Atlatlauca al centro, y conduce más abajo a Teotenango, Calimaya y Tepemaxalco y de ahí hasta la villa de Toluca.  Atlatlauca tiene importancia con sus montes y su iglesia, pero el tamaño de ésta no es mayor a la de la villa de Toluca o la del pueblo de Suchiaca.

Obsérvese que la pintura está invertida según nuestros cánones: el norte está abajo, el sur arriba.

El topónimo náhuatl de Atlatlauhca proviene de agua, atl, aquí reducido a a-, y tlahuitl, rojo encendido o color almagre. Tla-tlahuitl es una repetición que significa también abundancia: “lugar donde abunda el agua de color rojo”. Se refiere seguramente al “nacimiento de agua” y la “corriente de agua” que aparecen en la pintura muy cerca de Atlatlauhca: figuran con las líneas onduladas que simbolizan el agua en la pictografía mesoamericana, pero no con el color azul habitual, sino con un color rojizo que denota el color y la característica salina de ese manantial, del que en la Relación geográfica que acompañó a este mapa se decía que curaba a los heridos. Ese nacimiento de agua aún corre hacia el sur, a la cuenca del río Balsas.

La falta de centralidad de Atlatlauca en esta pintura probablemente se deba a que, habiendo sido un pequeño asentamiento sujeto a Totolapan y situado en la orilla del importante señorío de Chalco-Amaquemecan, se volvió cabecera precisamente en 1579, un año antes de la elaboración de esta pintura.

Esta pintura está emparentada con aquella que perteneció originalmente al Ramo de Tierras del Archivo General de la Nación, vol. 2679, exp. 5, f. 9, hoy día en la Mapoteca del AGN, #1572. Del año de 1588, documenta un pleito por tierras y linderos promovido por el encomendero de Tenango (antes Teotenango, representado en nuestra pintura), quien peleaba por tierras de Atlatlauhca.

Bibliografía

Ana Elsa Chávez Peón-Herrero, Gustavo Garza Merodio y Federico Fernández Christlieb, “Pintura de Atlatlahuca, 1588: un análisis espacial”. En Francisco Roque de Oliveira y Héctor Mendoza Vargas, coords., Mapas de la mitad del mundo; la cartografía y la construcción territorial de los espacios americanos, siglos XVI al XIX. Centro de Estudios Geográficos de la Universidad de Lisboa - Instituto de Geografía, UNAM, 2010: 131-148.

Peter Gerhard, Geografía histórica de la Nueva España, 1519-1821. México, UNAM – Instituto de Investigaciones Históricas – Instituto de Geografía, 1986 (Cambridge University, 1972).

Robertson, Donald, “The Pinturas (Maps) of the Relaciones Geográficas, With a Catalog”, en Handbook of Middle American Indians, , Volume XII, Guide to Ethnohistorial Sources, Part One, Howard F. Cline, Volume Editor, University of Texas Press, Austin, pp. 243-264.

____________________ y Martha Barton Robertson, “Catalog of pinturas (maps) of Relaciones Geográficas”, en Handbook of Middle American Indians, Volume XII, pp. 265-278.