Megalópolis CDMX. Una mirada alternativa.

Las montañas que nos rodean

Para los pintores paisajistas del siglo XIX no era un problema apreciar la grandeza del entorno en cuyo centro se levantaba la ciudad de México, pero actualmente es cada vez mas complicado apreciar el espacio geográfico en que habitamos pues los grandes edificios nos obstruyen la vista de las montañas y la contaminación impide a veces ver incluso los cerros más cercanos.
Para poder recuperar ese sentimiento de asombro al contemplar nuestro glorioso valle, hay que esperar a los cada vez más raros días en los que haya una atmósfera clara y un ambiente despejado, y entonces buscar un lugar elevado para apreciarlo. Esta primera entrega la dedicamos a las distintas montañas y serranías que conforman el borde del "nido" en el que se aloja la capital de nuestro gran país.

La Sierra del Ajusco desde la divisoria estatal.

Fecha: Fines de la década de los 70, (invierno)

Lugar: Cerro del Triángulo, Límite entre el Estado y la Ciudad de México.

A casi 3850 metros de Altura, el Cerro del Tríangulo se llama así por un vértice geodésico que aún se conserva en su cima, la mas alta entre las montañas que separan el Valle de Toluca de la Cuenca de México. Este lugar es un espléndido mirador desde el cual pueden verse tanto el Xinantécatl al oeste como los volcanes de la Sierra Nevada al oriente y hacia el sur las montañas de Morelos. Esta fotografía fue tomada después de una intensa nevada invernal hace más de cuatro décadas, un fenómeno cada vez mas raro en años recientes. En ella pueden verse las cumbres del Ajusco y el Volcán Pelado.