Megalópolis CDMX. Culturas ancestrales

El paisaje sagrado de la Cuenca

Para los pueblos indígenas todo lo existente contenía una especie de fuerza vital, que emanaba con más fuerza en algunos lugares considerados sagrados como las cuevas, las montañas, los lagos y los manantiales. Todos estos puntos se conectaban entre sí formando una trama o paisaje sagrado. Los Mexicas y otros pueblos de la cuenca construyeron pueblos, templos, jardines y santuarios para marcar estos puntos, que se convertían en objeto de rituales y peregrinaciones en diferentes fiestas a lo largo del año. Desde las cimas de las montañas más altas hasta los remolinos que se formaban dentro de las lagunas, la sacralización de estos lugares transformó el paisaje y la forma de vida de los antiguos habitantes de la Cuenca de México, dejando huellas que no se han borrado hasta nuestros días.

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Recinto de las águilas y los tigres

Lugar: Zona arqueológica de Malinalco, Estado de México

Aunque este sitio no se encuentra en la Cuenca de México, es un ejemplo único de la arquitectura azteca hecha en un paisaje sagrado. Malinalco es conocido por sus templos monolíticos tallados en altos peñascos de piedra volcánica. El templo principal tiene una cámara cilíndrica a la que se accede por un portal abierto y una entrada con la forma de un “oztoc”, un monstruo-cueva. Dentro de la cámara hay una banqueta con relieves de águilas y tigres, símbolos de la guerra sagrada.