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Supresión de la Nao de Acapulco

28 de mayo 1816. Asistimos al final de la dominación española en la Nueva España, que es tambien una época de convulsiones políticas en la metrópoli. Por la guerra de Independencia, la nao de Acapulco –aquella que salía de ese puerto, a diferencia de la de Manila, que salía de ese otro- ha dejado de funcionar. Incluso en la orden que publicamos se dice que, “en defecto del Puerto de Acapulco” – peleado entre las fuerzas rebeldes y las realistas- se puede utilizar el de Sonsonate (en El Salvador). La orden está firmada por Félix María Calleja, el virrey (1813-1816) y comandante que organizó el ejército realista para combatir a los insurgentes y fue responsable de las muertes de Hidalgo, Allende y Morelos.

El virrey Calleja refiere un decreto de la Regencia del reino que suprimía la Nao de Acapulco el 27 de septiembre de 1813. La Regencia gobernaba, “nombrada por las cortes generales y extraordinarias, en ausencia y captividad del rey don Fernando VII”. Al regresar Fernando al trono, se suspendió el cumplimiento del decreto, de modo que éste de 1816 retoma el tema y da a entender, con cierta confusión, que el decreto original se ratifica en su parte central. Ese decreto decía:

Queda suprimida la Nao de Acapulco, y los habitantes de las Islas Filipinas pueden hacer por ahora el comercio de géneros de la China y demás del continente asiático, en buques particulares nacionales, continuando su giro con la Nueva España a los puertos de Acapulco y San Blas, bajo el mismo permiso de 500 pesos concedido a dicho Nao y el millón de retorno.

La Nao de Acapulco y la de Manila, o el Galéon de Manila, circularon por 250 años, de 1565 a 1815. Fue la ruta comercial más extensa de su tiempo y la que más duró. Conectada por tierra con Veracruz, unía tres continentes a través de dos océanos. En Manila se reunían mercancías de Filipinas, China, Japón, Persia, India, Indochina, Ceilán, Sumatra: seda, especias, porcelana, marfil, lacas, nácar, tabaco, algodón, textiles, que después llegaban a Acapulco y Lima, y de la Nueva España a Sevilla. Viajaba igualmente por el galeón la plata mexicana a oriente, así como mucha gente.  Fue muy vasta y profunda la transmisión cultural que generó en los tres continentes.

Después de recibir frecuentes golpes de la piratería y los corsarios, el galeón de Manila y las flotas que cruzaban el atlántico se debilitaron por el avance del libre comercio, que el propio Carlos III terminó por impulsar.

Bibliografía mínima

Santiago Gómez, “El galeón de Manila en el siglo XVIII. Navíos de la carrera de Filipinas”, en todoababor.es (“revista divulgativa de historia naval en Internet, navegando desde 2003”)

Javier Ruescas y Javier Wrana, “The West Indies and Manila Galleons: the First Global Trade Route”, Presented at the International Conference “The Galleon and the Making of the Pacific” of the Intramuros Administration, Manila, November 9, 2009. Asociación Cultural Galeón de Manila, www.galeondemanila.org.